60 COSAS QUE APRENDÍ EN COLOSAS I
“60 COSAS QUE APRENDÍ EN COLOSAS”
Es un estudio sencillo y practico realizado a través de un recorrido minucioso por cada versículo de esta carta escrita por Pablo y dirigida a la iglesia de los Colosenses ubicada en Colosas, una antigua ciudad de Frigia, en la península de Anatolia en el territorio que actualmente corresponde a Turquía.
Debo reconocer que he encontrado grandes tesoros en tan solo unas líneas, los cuales me he esforzado por expresar en frases resumidas y prolongadas con el objetivo de sintetizar un mensaje de ayuda, consuelo, fortaleza y fe, como también llamadas de atención para corregir áreas que podemos haber estado descuidando.
Es mi oración que el contenido que encuentres en “60 Cosas que aprendí en Colosas” sea de gran bendición para ti.
Hacia el año 60, Pablo, encarcelado en la fortaleza de Cesarea, escribió a los cristianos de Colosas, quienes estaban perturbados por el nacer de nuevas religiones.
Ya no se sentían seguros con sólo creer en Cristo, sino que querían restablecer algunas prácticas religiosas del Antiguo Testamento o tal vez trataban de incluir a Cristo en un conjunto de personajes celestiales, los “ángeles”, “que tendrían en sus manos la llave de nuestro destino”.
Algo fallaba en ellos y trataban de refugiarse en lo “espiritual” con doctrinas secretas que ofrecían guiar a sus “perfectos” a un estado superior.
En ese tiempo se estaban elaborando ciertas teorías llamadas gnosis (es decir, conocimiento) sobre el origen y destino del hombre y del mundo. Surgió de manera paralela una corriente que se evidenciaba también en el mundo judío; se hablaba mucho de ángeles, y algunos pretendían participar en su religión, a donde no llegaban los creyentes comunes.
Tal crisis en la iglesia del primer siglo fue la causa de esta carta de Pablo, en la que se establece la supremacía absoluta de Cristo. Comunicando que mediante su persona se hizo la creación y sólo en él se mantiene, y gracias a él encontrará su sentido y su integración en el misterio de la eternidad.
Pablo establece la superioridad de la fe frente a esas sabidurías que pretendían ser reveladas; la fe que no se enreda en especulaciones sofisticadas y que nos pone en contacto con una persona viva. Pablo afirma que el alma cristiana se mueve en un mundo que ya no es el de las religiones sino el de los hijos de Dios, a quienes ha sido comunicado el Espíritu Santo.
Esta carta menciona a Timoteo a su lado, como ocurre en otras cartas de Pablo, y tal vez Timoteo tuvo también parte en su redacción, lo que explicaría esa renovación del estilo que se advierte también en la carta a los Efesios, escrita en el mismo momento.
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